La Enseñanza Espiritual Metafísica facilitada por Rubén Cedeño es un movimiento a nivel mundial. En síntesis, se ocupa de que las personas sean felices desenvolviendo los Aspectos de Dios y vivan de acuerdo a las Leyes Divinas, consiguiendo que tengan Buena Voluntad con los demás seres humanos, actuar sabiamente, practicar el Amor Divino, llevar una vida de Pureza, consagrar su vida al servicio de la humanidad y Dios, ser pacíficas y sobre todo “Perdonar” por encima de todas las cosas. No va en contra de la iglesia católica ni de ninguna otra religión. Sus Enseñanzas están basadas en las más puras, bellas y constructivas instrucciones de los Santos y Maestros del cristianismo y de toda la humanidad. No practica ningún tipo de ocultismo, esoterismo, espiritismo, artes adivinatorias, superstición ni superchería denominadas como Nueva Era. 

 

LA METAFÍSICA y los tiempos que corren:

             

     Por Diego Stancampiano

En realidad metafísica es solo una palabra, pero ¿cómo definir una forma de vida basada en la práctica de principios filosóficos y éticos que en forma práctica lleven al hombre a ser verdaderamente feliz?

En los tiempos que corren donde ciertos valores están distorsionados, el hombre busca desesperadamente una respuesta, que no está en la economía, en la política o en cualquier otro aspecto externo, sino en el desarrollo del potencial interno que todo ser humano tiene.

Se trata esencialmente de no mirar al mundo con los ojos del mundo, se trata de mirar al mundo con los ojos del alma, sin que esto parezca un idealismo o una utopía. Algunos dirán que se trata de autoayuda, otros de una filosofía para vivir mejor, y otros ni siquiera repararan en ella por ser algo distinto e innovador. Lo cierto es que la metafísica es una ciencia porque toda su enseñanza se fundamenta en hechos comprobables y aunque hable de cosas intangibles, esto tiene un fin concreto: que el hombre, a través del conocimiento de las leyes que rigen el universo, pueda vivir feliz.

La metafísica es la base de todas las escuelas y religiones serias de la historia de la humanidad, y fue enseñada por seres tan notables como Aristóteles y Pitágoras entre los griegos, Aryasanga entre los buddhistas, Ghandi a través del Jainismo, los Esenios dentro del pueblo Judío, y el mismo Jesús con su enseñanza simbólica y práctica a la vez.

Es así que esta instrucción no tiene religión, porque religión significa religar, unir, y la metafísica une a todas las religiones y corrientes de pensamiento, porque las sustenta y las explica. Tanto se ha hablado de los Griegos, de los Egipcios, de los Mayas y de los Aztecas como razas iluminadas, como se ha dejado de lado su enseñanza, tal vez porque el hombre no la ha comprendido por presentársela de manera compleja o con un nivel demasiado elevado.

Esta situación ha concluido en lo que hoy observamos: un hombre lleno de dudas y preguntas sin respuesta, que sufre y no sabe la causa y se siente víctima de un camino sin retorno, en el que para colmo de males, ha perdido el contacto con un Dios al que le ve muy distante y ausente.

Como respuesta a todas estas cosas que nos condicionan y que aunque no veamos o neguemos su existencia, son reales; surge esta enseñanza. Esta es una alternativa más, ni mejor ni peor, solo diferente, para que el hombre se conozca a si mismo, al mundo que lo rodea y a las energías que sustentan la vida y de una manera fácil y práctica empiece a darse cuenta de que es el Centro de la Creación y con armas concretas, como la oración y la meditación, convierta en realidad el sueño de cambiar su mundo.